Administración Responsable del Producto

La administración responsable del producto es el sistema de gestión que integra las responsabilidades de SHE a cada fase de los ciclos de vida de nuestros productos.

A través del tiempo, Quaker ha demostrado su compromiso en el desarrollo de programas de tutela de producto llevados a cabo para nuestra industria en colaboración con organizaciones clave como la Asociación Independiente de Fabricantes de Lubricantes [Independent Lubricant Manufacturers Association (ILMA)] y la Unión Independiente de la Industria Europea de los Lubricantes (UEIL, por sus siglas en inglés).

En 2014 establecimos un conjunto de “principios de química ecológica” que nuestra comunidad técnica utiliza ahora como guía de desarrollo de productos. La filosofía de nuestros principios se basa en la Ley de Prevención de la Contaminación de 1990, y son los siguientes:

  1. La prevención de residuos siempre será una de las consideraciones principales en el diseño, la fabricación y la aplicación de nuestros productos.
  2. Cuando sea viable, los productos usarán y generarán sustancias que tiene una toxicidad escasa o nula para la salud humana y
    el medioambiente.
  3. Luchamos por una utilización en condiciones de seguridad, con un impacto insignificante en la salud humana en la aplicación de nuestros productos.
  4. Tendremos en cuenta la eficiencia de los procesos de fabricación en el diseño de los productos, y examinaremos cuidadosamente las
    prácticas de fabricación más eficientes para aumentar al máximo el rendimiento, mejorar la eficiencia y reducir o prevenir los residuos.
  5. Sopesaremos los beneficios del uso de fuentes renovables.
  6. Tendremos en cuenta la fecha de caducidad –incluidos facilidad de eliminación, degradación e impacto medioambiental– en el proceso de diseño
    de nuestros productos.
  7. La elección de las sustancias y su forma utilizadas en los procesos químicos debe hacerse para reducir al mínimo los posibles accidentes químicos, incluidos emisiones, explosiones e incendios.

Suponemos que llevará muchos años aplicar estos principios, y construir una cultura de formulación de productos que no contengan materias potencialmente peligrosas.